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Borge grita en El Renacer: “Guardias desalojen al periodista”. Nadie le hace caso

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Lejos de sus aguas del poder, el pez Borge está en un estanque que ni en sus peores pesadillas  imaginó. Pero conserva su soberbia, eso que lo engulló cuando lo tuvo todo. Cuando tuvo el poder.

 

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Por Pedro Canche.                                                                                                  Renacer,Panamá.- A lo lejos desciende una figura con un lento caminar. Sus pasos son flojos a pesar del declive que lo favorece.

 

Su playera azul celeste contrasta con el verde intenso de los árboles y la tierra negra de los cerros. Estrena un pantalón talla 38 de la tienda Davensa.      

Salió de un edificio estilo escuela primaria con tejas rojas. Dos cercos de alambre dividen esas “aulas” del área de visitas. El caminar de los presos en la carcel El Renacer es ágil, sobretodo quienes reciben visitas. Y como no. Los presos de esa prisión ansían ver a sus leales familiares y sus encargos.

Centro Penitenciario Renacer en Panamá. El general Manuel Antonio Noriega pasó los últimos días de su vida acá. Ahora Roberto Borge ocupa su celda.

Pero el hombre con pelo peinado hacia atrás camina como si sus piernas fueran de auténtico plomo.

Hay que vestir de polo color morado de lo contrario los guardias prohíben pasar a visitar a los encarcelados. La tienda Davensa ubicado en la vía España de la Ciudad de Panamá resuelve ese detalle. “Para el hombre que avanza”, dice el slogan del almacén de ropa. Pero Roberto Borge Angulo no avanza.

El pantalón que le faltaba a Borge. Tienda Davensa.

Construido en la falda de un cerro, el terreno de El Renacer, está empinado. A este paisaje de flora exótica del Parque Nacional de Gamboa, situado a 40 kilómetros de la Ciudad de Panamá se escuchan el canto de cientos de loros y el aullido de un mono sarahuato.

Borge pasa por otro edificio parecido a las aulas de las escuelas de Quintana Roo y se pierde un momento. Pareciera -si no fuera por los cercos de alambre con enormes púas que intimidan hasta al más valiente – que es una escuela por el tipo de techo dos aguas de las tres naves. Dos, construidos de forma paralela y pintadas de blanco, y otra transversal con tejas rojas. 14 ovejas pastan plácidamente en el cerro dentro de los límites de la prision, ahí donde está la ultima torre. No son las únicas que podrá contar el otrora poderoso gobernador.

Loros y monos abundan en la tupida selva del Parque Nacional de Panamá, donde se encuentra incrustada El Renacer

Un enorme buque carguero impresiona por su tamaño y su carga. YHU son los signos que tiene el barco y pasa a 100 metros de esta carcel. Al Este la carcel colinda con el Canal de Panamá y con una vía de tren. La vista es interesante. Cruza un tren de carga de color amarillo con el nombre Panamá Canal Raywall con una incontable carga de contenedores colores rojo óxido, grises y distintos matices viejos color ocre. Abobado Borge mira el buque y el tren que coinciden su paso. Ya tiene distracción además de contar las ovejas del cerro pelado. Podrá contar, conocer y ser experto en los miles de barcos y buques y cargueros que cruzan los 80 kilómetros de la franja panameña para perderse en los océanos pacífico y Atlántico. Esta vista del sábado 10 de Junio será la que tenga Borge durante el tiempo que dure aquí en tanto se le extradita a nuestro país.

“Saliendo de verlo. Que le lleves la comida suéter y pantalones jean ahora. Y mañana otras cosas. Ya está el permiso con la custodia de la entrada. Vamos saliendo”.

El mensaje del abogado borgista

Fue el mensaje que recibí el viernes 9 de Junio por WhatsApp del abogado de Borge, Carlos Carrillo. Había pactado una entrevista con el en su despacho Carrilloley en la cerrada San Lucas.

En la tienda Davensa le surtí de lo que necesitaba. 106.89 dólares, la moneda que ha desplazado al Balboa en Panamá.

La compra para Roberto Borge.

En el restaurante tradicional panameño El Trapiche le compré a Borge un pan con lomo y una coca cola de lata.                

En el centro de retención preventiva de la Dirección de Investigación Judicial(DIJ) allá en Ancón en la periferia de Panamá, otrora propiedad de los gringos hasta 1979, hay dos celdas grandes y uno pequeño que era usado para orinar. Apesta a orina y excremento. Un preso lo medio lavó y ahí fue “hospedado” los primeros 5 días el detenido de Tucumen.

Ahí se enteró vía sus abogados que fue expulsado del PRI. Ahora cambió su suerte, al menos en lo que toca a su lugar de arresto.

El Centro de Retención de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) en Ancón, donde Borge pasó sus primeros 5 días en Panamá.

Un policia de color informó que el ex gobernador había sido trasladado a El Renacer este viernes 9. Y estaba jubiloso. “Ahí va a estar mucho mejor. Es una carcel para los que tienen plata y puedan pagar al fiscal para estar ahí. Es un lugar cómodo y ahí sí llévele lo que quiera. Su ‘amigo’ tendrá la comodidad gracias a sus abogados”.

En el Renacer estará mejor, dijo el guardia de la DIJ

Max Saavedra, mi taxista pensando que yo era algún familiar del detenido Borge me dijo que con 50 dólares al guardia podríamos pasarle el iPhone que tengo a Borge.

“Con dinero no sólo puede recibir celulares sino hasta mujeres”.

La mujer policía saca un oficio y me lee lo que puede pasar y lo que no. Nada de cítricos ni manzanas. Papaya y plátano si y comida que no esté enlatada. Su compañero, un oficial muy receloso saca el pantalón, lo revisa y lo dobla. La chamarra y el jean negro no pueden pasar. Ninguna ropa color oscuro puede pasar. Esa lata de coca cola también se queda. Una madre que estaba esperando la liberación de su hijo la pide comprar. Se la doy sin costo y la bebe desesperada en medio del calor húmedo del trópico panameño.

Lista de las cosas autorizadas para Borge. Lee la oficial Ríos.

La oficial se pierde y le lleva la ropa, los pantalones y la torta de Trapiche.

Suena el mensaje de WhatsApp. El viejo abogado Carlos Carrillo cometió un error de novato. Confundió mi número telefónico mexicano con el de Fabian Vallado, otrora segundo hombre poderoso de Roberto Borge. Llegó a Panamá para lo que se le ofreciera al Boss.

“Perdón. No eran estos mensajes contigo. Disculpa. Cualquier cosa déjalo en mi oficina y te reembolso el gasto”.  Los mensajes no eran para mí. Era para un amigo de Borge.

La confusión del colmilludo abogado Carlos Carrillo

-¿Y comió Borge su torta de lomo?, inquiero al guardia de apellido Masa. “Por supuesto, se ve que el hombre tenía hambre. El pantalón le vino igual. Y ya tiene polo celeste para recibir visitas. Mañana podrás platicar con él”.

Demasiado tarde el mensaje del abogado de Borge Carlos Carrillo, famoso por encabezar la defensa del ex presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.

Una camioneta blanca se detiene en el estacionamiento de El Renacer. Un hombre de 35 años de edad abre la cajuela y baja una almohada y una maleta negra con ropa y accesorios de limpieza. Dos pizzas grandes y tres bolsas más. Le ayuda una abogada cuarentona de piel cobriza. Es Fabián  Vallado, ex secretario privado de Borge y ex delegado de la SEDESOL en Quintana Roo.

Los mensajes para llevarle ropa y artículos eran para él y por confusión el abogado me mandó los mensajes y sin querer me dio pistas para poder llegar a mi propósito en Panamá: entrevistar al hombre que gobernó Quintana Roo con prepotencia y que saqueó el Estado y hundió más al pueblo maya en la miseria.                  

“El señor trajo del DIJ jabón y mucho papel higiénico, cantidad de papel”, expresó la oficial Ríos. La llegada de Vallado había descontrolado a los guardias. Tenían instrucciones de recibir las ropas de su prisionero y yo llegué primero. Y se desquitan.

En el retén policíaco a 5 kilómetros de la carcel dos policías nos hacen la señal para detenernos. El taxista Max Saavedra, quien en su juventud trabajó en el Canal de Panamá se pone nervioso. “Es que tú grabaste. Ellos se dieron cuenta. Nunca me habían detenido”. El guardia anoto en su libreta mis datos del pasaporte y me interrogó sobre mi estancia en su país y mi sitio de hospedaje. Durante una hora nos retuvieron en ese solitario paraje de Gamboa. A cada momento se comunicaban por el celular. Recibían instrucciones y volvían a llamar a sus jefes de distintas jerarquías. Hasta que devolvieron mis documentos y las del taxista. “Todo en orden periodista”.

Eso fue el reproche del sábado del teniente en jefe de la prision. “Viniste y pensamos que eras el amigo del señor y resulta que vino el otro y descontrolarse a la guardia. Voy a pedir autorización para ver si te dejan pasar”. Llama y le autorizan. “Puedes pasar pero no ingreses nada de alimentos. Ni billetera ni celular”, dijo el teniente.

Ingresamos cuesta abajo donde convivían a lo lejos figuras de azul y morado. Hay muchos letreros en el camino en cada rosa y tulipán sembrados. “Esperanza”, “Virtud”, “Familia”,”Hermanos”. Bajar la cuesta de 80 metros enseguida nos hace doler las pantorrillas.

 

Le dicen “El Ciervo”. Pertenecía a una pandilla en el barrio de Curundu. Asesinó a un rival y tiene una condena de 40 años. Se acerca a barrer él aérea de la mesa de madera despintada donde nos sentamos a esperar a Borge. Es el encargado de organizar las visitas.

“Que venga Roberto”, grita y uno de sus muchachos se va al edificio de tejas rojas. Es muy servicial y se dice “entregado al señor”. Entona unos himnos religiosos.

-¿Que tal se porta Roberto Borge, el mexicano?

“Está en el lugar del general Manuel Antonio Noriega, en la enfermería(Noriega salió de esta carcel el 17 de Enero de 2017 para un arresto domiciliario y murió apenas el 30 de Mayo reciente de un tumor maligno en el cerebro). Colabora bien. Está cumpliendo con barrer y lavar las celdas del baño y enfermería. Ya hizo amigos ahí y pidió que lo cuidaran”.

-¿Y es bueno con la escoba Roberto?

“Si, lavar los baños le cuesta pero está aprendiendo. ¿Y usted de que le toca? Oiga lo vamos a poner a jugar fútbol o básquetbol pues se la pasa encerrado y no quiere salir al patio”.

Roberto Borge cruza la pequeña cancha de fútbol. Y mueve la cabeza por todos lados tratando de hallar un rostro conocido.

“El Ciervo” se retira pues le ha llegado su hijo a visitarlo. Lleva 10 años en el Renacer y su muchacho ya está en la adolescencia.

Borge busca a su amigo. Igual anda descontrolado.

-Hola Roberto Borge, soy yo el que vino a visitarlo. Venga acá.

Trastabilló con la grava suelta. El tipo se pone pálido. Cambian sus facciones. Está sorprendido. No esperaba verme ahí. Aprieta las mandíbulas. El rostro sin afeitar se pone colorado. El gobernador que me puso en la carcel por sus caprichos de dictador ahí estaba… derrotado.

Nunca lo había visto en persona, ni antes ni después del encarcelamiento a la que fui sometido en su gobierno. Nunca le había visto el rostro. Su cara me recordó a Buzz, el personaje del infinito y más allá de la caricatura infantil Toy Story.

-Vamos a platicar. Esto no es nada personal. Es un trabajo periodístico. Dígame cómo está.

“Yo esperaba a Fabián. No quiero platicar con nadie. Contigo no. Qué haces aquí”.

-¿Te gustó la torta del Trapiche? Le digo mientras observo el polo color celeste y el pantalón de mezclilla que le traje ayer.

 

-Por cortesía creo que podremos charlar unos minutos por lo menos. Intento convencerlo.

 

Hay dos guardias que vigilan la interacción de los visitantes y los presos. A ellos se dirige Borge una vez recuperada la compostura. Aún cree tener el mando. Lo soberbio lo tiene a flor de piel.

“Guardias desalojen al periodista por favor. Manden a desalojar a esta persona”.

El guardia a quien se dirigió, un soldado panameño le dijo: ” Si usted manda a desalojar a sus visitas entonces no permitiremos que lo visiten. ¿Cómo sabremos que visitas quiere y cuál no? Y sabe señor aquí la visita se le respeta. Está en su derecho de no aceptarlo. Pero aquí no desalojamos a nadie.

Borge apresura el paso por la pequeña reja y le dice algo a dos de sus compañeros que se le acercaron y voltean a verme.

 

Parado contemplo como se escabulle por la cancha de fútbol. Presuroso va cuesta arriba a su celda en la enfermería.

 

Ahora ya no tiene los pies de plomo.

Nota: La celda donde se encuentra Roberto Borge cuenta con un colchón cómodo, una pantalla de plasma. Es más bien un campo de retiro. Dentro del terreno cercado con alambres de púas los prisioneros pueden pasear libremente. La enfermería donde está es la más cómoda. Ahí pasó 10 años de su vida el general Manuel Antonio Noriega hasta su muerte en Mayo 2017.

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Pedro Canché es un periodista independiente y el fundador de Pedro Canche Noticias. El ha sido perseguido por el Gobierno Mexicano por darle voz al pueblo indígena Maya y los campesinos del Yucatan y pasó 9 meses en la cárcel en un caso de persecución politico que Reporteros Sin Fronteras llamaban absurdo. "Podrán encerrar el cuerpo humano pero nunca podrán encerrar la libertad de expresión." dijó Pedro Canché.

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